Para un pintor el
«Pienso luego existo» de Descartes puede traducirse por: Existo mediante
«líneas-tonos-manchas-colores-ritmos» sobre el cuadro. Las «líneas-tonos-manchas-colores-ritmos»
existen como datos del mundo fuera de mi ser y no son una verdad total
para el pintor.
Esta idea ha sido también
aceptada por la Escuela de París.
«Líneas-tonos-manchas-colores-ritmos»
destruyen las muecas de la anatomía como sujeto de la pintura.
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La escuela de París ha producido
mediante sus descubrimientos el desarrollo de «la coacción del cuadro»
y de este modo dicha «coacción» elimina su progenitor. Tras estas dos destrucciones,
la de la anatomía y la de las «líneas-tonos-manchas-colores-ritmos» que
no existen mas que por ellas mismas, ha sido posible dar vida a los colores
contrastados y al nacimiento de su juego en el interior del mismo cuadro
según «la paleta de Delacroix».
La relación del ser humano
con la pintura se ha interiorizado y transformado los sujetos: de esta
forma el tema de la Madonna se ha convertido en el tema de la mujer y del
niño y el tema de Juan-Bautista en el del hombre fuerte. Es la dirección
que se ha dado a la Escuela de Jerusalén. |