Tras la liberación de Rumania de la ocupación alemana, en 1945, un soldado ruso ebrio entró en la perfumería de mi padre. Dio un vistazo a las estanterías y exigió que le diéramos inmediatamente una botella de perfume y,,, un aparato de lavativa. Después de recibir lo que había pedido, el soldado derramó el perfume en el aparato de lavativa, acercó el tubo a su boca y bebió con deleite el perfume mientras declaraba ETA KULTURA, es decir: «¡Esto es la cultura!» Tenía razón. Esto también forma parte de la cultura. Puede que hasta sea arte, ya que había creado algo, una especie de corta comedia espontánea, sin ensayar, una comedia con un solo personaje. Unos cuarenta y cinco años más tarde, conocí a otro ruso que respondía al nombre de Anatoly, que me hizo también una demostración de lo que es el arte espontáneo. Esta vez en pintura: coges un lienzo blanco y lo llenas de una mezcla de colores, (denominado por él como «papilla») y con un pincel y los colores «creas» Es preferible que haya algo que en el diccionario de Anatoly se denomina «cuadro», es decir: «una superficie de color», que no «sobresalga», «bien posado», «interesante», y ya está, lo has conseguido.

Ahora puedes designarle una apreciación favorable que comienza por: «no tirar» pasando por «está bien», «para guardar», «muy bien» y se termina por el superlativo «no está mal», que no se utiliza normalmente (Según el punto de vista y la predisposición puede resultar una apreciación más o menos favorable). Pero si no has conseguido realizar un «cuadro», es porque intentas (en vano) imitar la naturaleza, o economizar al espectador la experiencia de la imaginación. O bien, porque has olvidado el tamaño del lienzo y has renunciado a las superficies o porque simplemente es un día en el que la suerte no te acompaña; entonces recibes de Anatoly un buen consejo: con un movimiento de la mano propone borrar todo y volver a la «papilla» que servirá, dentro de unos meses, como buena base. De esta forma, un pincel, un color, un perfume o incluso un aparato de lavativa – todos – pueden procurarnos un placer artístico a condición de saber utilizarlos como se debe. (Ver por ejemplo DUCHAMP…) 
Michael Barnea